Empresas, colectivos y creadores independientes encuentran en Justin Kenny Hall un lugar con carácter para presentar sus proyectos, celebrar encuentros o grabar contenido. Un espacio industrial con la calidez justa para que tu audiencia se sienta parte de la escena.
Cada rincón del espacio está pensado para que la actividad que organices fluya sin fricciones: desde la acústica de un concierto hasta la distribución de mesas para un taller de cerámica. Esto es lo que encuentras al reservar.
Focos cálidos independientes que se ajustan según el momento: luz general para una exposición, semipenumbra para un concierto acústico o un punto de lectura para una presentación. El control se hace desde un panel sencillo, sin necesidad de técnico.
Sistema de altavoces y microfonía pensado para voces y guitarras, no para grandes escenarios. La sala está tratada acústicamente para que cada matiz se perciba con claridad, incluso con el público en semicírculo a pocos metros.
Mesas plegables, sillas apilables y caballetes que se reorganizan en minutos. Un taller de modelado necesita mesas amplias; una charla, filas compactas; una exposición, espacio diáfano. El cambio de configuración lo haces tú mismo con ayuda del equipo.
Una barra pequeña con máquina de espresso y opciones de filtro que permanece abierta durante los eventos. El café se sirve en vajilla de cerámica artesanal, y el equipo se encarga de la reposición para que no tengas que preocuparte por el servicio.
La pared principal admite colgar cuadros, telas y piezas ligeras sin necesidad de taladrar. Para exposiciones de arte local, el equipo facilita un sistema de rieles y ganchos que permite montar la muestra en una mañana.
Entrada a nivel de calle con puerta amplia para meter piezas voluminosas, instrumentos o material de taller. Hay un pequeño almacén donde dejar cajas y soportes durante el evento, y el espacio se entrega limpio y listo para usar.
Para colectivos y organizadores
Cada detalle del hall está pensado para que tú te ocupes del contenido y nosotros del resto: la luz, el sonido, la disposición del público y el café que acompaña el descanso.
Regulamos los focos cálidos según el momento: luz general para talleres, semipenumbra para conciertos acústicos y focos puntuales para destacar piezas en una exposición. Tú decides la atmósfera.
El sistema de audio está calibrado para la sala, así que no necesitas traer equipo propio. Conectas tu fuente, hacemos una prueba rápida y el concierto o la charla suenan limpios desde la primera fila hasta el fondo.
Mesas plegables, sillas apilables y atriles que se reconfiguran según el aforo y la actividad. Pasamos de un formato de auditorio a mesas de trabajo en menos de quince minutos, sin que tengas que mover un dedo.
La zona de café permanece abierta durante tu evento. Los asistentes pueden pedir un espresso o una infusión sin salir de la sala, y nosotros nos encargamos de que la barra esté lista antes de cada pausa.
Te ayudamos con la recepción de invitados, la señalización interna y la coordinación de horarios. Si es tu primera vez organizando algo aquí, te explicamos cómo suele funcionar cada tipo de evento para que llegues con todo previsto.
El ladrillo visto, la madera clara y el acero negro crean un ambiente que no compite con tu propuesta. El público se siente cómodo, conversa después de la actividad y recuerda el lugar donde pasó algo distinto.